Disponible en: Catalán

Share

Azotaina en las nalgas -en Mallorca, Menorca e Ibiza -y supongo que también en Formentera-.

Fuente:
Diccionari català-valencià-balear
Antoni Maria AlcoverFrancesc de Borja Moll Editorial  Moll http://dcvb.iecat.net/default.asp

Tres docenas de años, sí. Dicho así se dice pronto pero, si te hago el favor de ahorrarte el cálculo -que ya sé que tu cabecita no es la que era- y te digo que 3 docenas son 36 años, tal vez sentirás escalofríos y me dirás que aún no habías nacido, que te daban de comer a la boca o que llevabas pantalones cortos y recibías azotainas.

Si eres de los que aún recibimos baticuls, puedes recordarlo, si no te da pereza, añadiendo un comentario al final de esta entrada. Yo recuerdo haber recibido pocos; curiosamente, recuerdo mejor los que vi suministrar alguna vez a mi hermano mayor, casi siempre de manos de mi madre y usando una zapatilla, dañarse la mano. Supongo que cuando me tocaba a mí, mi cerebrito entraba en modo «esto no lo diremos a nadie».

Hoy para mí que ya no se estila demasiado ni la palabra baticul ni dar azotainas a los niños. No sé sí eso es bueno o malo. Por un lado, no deberíamos perder una palabra tan descriptiva, pero por otro creo que los niños y las niñas de hoy y los del mañana agradecerán de verdad que caiga en desuso la práctica de aplicar azotes a sus tiernas nalgas. Si tienes o tienes previsto tener niños, dejo a tu parecer una decisión que yo, tanto por falta de descendencia como por incapacidad física de ponerla en práctica, me abstengo de  tomar.

En cualquier caso y llegado el día de la caída en desuso del baticul definido en las acepciones 4ª y 5ª del Diccionario Alcover – Moll, siempre nos quedarán los pirados de los caballos y los de la vela latina para seguir enganchando baticuls los unos y amarrándolos los otros. Sólo faltará que los llamen por el nombre que les corresponde y no por uno prestado. También podrían quedar los maestros de obras de Palma, si tenemos que hacer caso a la acepción 3ª, pero me permitiréis que dude del interés de este gremio por la lexicografía catalana.

Si eres maestro de obras y te sientes ofendido porque todavía pones baticuls en las cornisas y balcones   de Palma, nada me hará más feliz que leer un comentario tuyo diciéndome que estoy equivocado. Vaya por delante mi sincera y respetuosa disculpa. También me puedes dejar, si eres caballista o navegante de barcas de madera para hacerme saber si utilizas cuando corresponde la palabra baticul.

Quien a buen seguro lleva bien aparejado el baticul es el Callao, aunque su patrón, Bernat, me ha hecho saber que a su parecer la palabra baticul se utiliza en Mallorca como sinónimo de botafora, esto es: pértiga cilíndrica que va colocada horizontalmente en la popa de un laúd o barca costera y que sale fuera del codaste, a la que se engancha la escota de la vela de mesana. El Callao es un bote mallorquín del siglo XIX que mi buen amigo Bernat Oliver, arqueólogo, poeta e investigador de la vela latina en Mallorca y autor junto con mi también buen amigo Bartomeu Homar de «El llaüt. La barca de la Mediterránia» (2016), salvó del fuego e hizo restaurar allá por los años 80.

Te invito a embarcarte a bordo del Callao y a navegar un rato frente a  Cala Gamba con Bernat Oliver,  Vicenç Pieras, quien lleva el timón, Pau Genestra que graba las imágenes y la voz de Aina Zanoguera que pone la banda sonora, todos ellos calagamberos. Otro calagambero, mi hermano  Tomeu, m’acaba de enviar este video y me ha venido clavado para concluir este escrito, con tu permiso, Pau.

Buen viento y buena mar.


Share