Disponible en: Catalán

Share

Sé que tengo que hacerlo. Llevo ya un tiempo pensando en ello. No se me ha ido de la cabeza. Empecé mi Cuaderno justamente para eso; para dejar constancia del peor de todos mis viajes. Pero me cuesta. Hay cosas que el cerebro se niega a recordar. ¡Qué sabio que es! Sabe que es mejor no abrir esa puerta de la memoria; no dejar salir los demonios que esconde. Pero sé que de todos modos, tarde o temprano tendré que ponerme.

Hace unos 4 meses y medio que empecé el relato de este maldito viaje con “Últimos Días en el Edén“. El éxito de aquella primera entrega me sorprendió. Reencontré a muchos amigos y compañeros de Cala Gamba, San Agustín, la Banca March, el Zorba, la Trapa… de los que llevaba años sin saber nada y recibí muchos comentarios, incluso de personas que no conocía; pero por otro lado, me condicionó un poco: la segunda entrega debería mantener el nivel. Esta ha sido la excusa perfecta para prolongar el momento de retomar mi historia.

Hoy hace exactamente 6 años de aquel maldito día fatídico y no quiero esperar más. Me he hecho el propósito de abrir las compuertas del cerebro que encierran los malos recuerdos. No sé si seré capaz y, por eso, lo he querido dejar escrito en mi Cuaderno; para que tú y todo el que quiera leerlo seáis testigos y para ver si así me veré un poco obligado a hacerlo, ahora que ya hace algo más de mes y medio que terminé el primer curso de Història en la UOC y que dejé el cerebro en modo de ahorro de energía. No puedo prometer nada y no lo haré. Quiero hacer muchas cosas antes de empezar el curso que viene. Es lo que tiene el verano: muchos proyectos y pocas ganas de llevarlos a cabo; y este puñetero calor que… ¡¿Ves?! Ya me estoy liando con excusas de holgazán. Ahora mismo me pongo! Bueno… en un ratito.

Share