Disponible en: Catalán

Share

Nos ha dejado un genio

George Martin se ha ido tal cual vivió: sin hacer ruido; casi en el anonimato.


Su nombre no salía en los créditos más que con un impreciso «Productor». Si George Martin se hubiera limitado a producir a los Beatles, Yesterday no sería más que una balada triste de tantas, Penny Lane no nos transportaría a la época de Bach y Haendel, For No One nunca nos habría mostrado que un solo de trompa es posible en de una balada pop, como imposible habría sido el cuarteto de violonchelos de Eleanor Rigby; nunca habríamos escuchado las gaviotas de Tomorrow Never Knows ni el interior del Yellow Submarine ni el orgasmo orquestal que Lennon le encargó para A Day in the Life.

 Ni el primero ni el quinto; uno más de los Beatles

Sin Martin, los Beatles no habrían sido los Beatles, tal y como los conocemos. Sin Martin los Beatles habrían sido sólo 4, como casi todo el mundo cree que fueron, y su universo mucho más pobre. Si Lennon, McCartney, Harrison y Starr fueron the Fabulous Four, Martin fue George the Magnificent.

El «5º Beatle» –tenía que morir para que los comentaristas de turno le condecorasen al fin con el título que sólo él debería haber ostentado, pero que nunca reclamó- no sólo produjo todos los discos, salvo uno, de los Beatles; compuso, interpretó, dirigió, grabó, mezcló, aconsejó, aleccionó … Podemos escucharle acariciando un piano disfrazado de clavicémbalo en In my Life, presentirle en la amalgama de sonidos invertidos de Tomorrow Never Knows, visualizarle ante la mesa de mezclas montando la suite de la segunda cara de Abbey Road, cuando los Beatles ya eran solamente un sueño del pasado. Fue el último en subirse al tren, pero el último en abandonar el barco. Ni el primero ni el quinto; uno más de los Beatles.

Nos ha dejado un genio; porque genio es aquel que hace cosas geniales. Se ha ido tal cual vivió: sin hacer ruido. Sir George Henry Martin ha muerto. Los coros celestiales están de suerte.

Share