Disponible en: Catalán Inglés

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Bienvenido al infierno. Septiembre de 2010.

Lo peor que te puede pasar al despertar no es encontrarte con una discapacidad del 99%, tullido de cuello para abajo, tetrapléjico y con respiración asistida, pudiendo a duras penas mover la última falange del dedo índice izquierdo;

… ni lo es no poder respirar, porque una máquina infernal lo hace por ti, hinchando y vaciándote los pulmones por un boquete abierto en tu garganta, a su ritmo, implacable, negándote incluso el derecho a suspirar;

ni sentir a todas horas este intenso calambre en todo tu cuerpo, como si estuvieras en un congelador, conectado a 220 voltios y una corriente de aceite hirviendo fluyera por tus huesos, mientras un enjambre de avispas rabiosas celebran un eterno banquete con tu médula; este maldito dolor neuropàtico que no merma ni siquiera cuando duermes, sumiéndote en insoportables pesadillas donde tu cuerpo es abducido por una extraña criatura eléctrica que vive en el techo de la sala donde te mantienen con vida;

.. ni tener que comunicarte cerrando los ojos, una vez para decir sí, dos para decir no, mientras tu interlocutor te señala las letras del alfabeto sobre una hoja de papel;

… ni siquiera intentar llorar y gritar con todas tus fuerzas… solo… a oscuras y no poder oír tu propia voz… porque ya no tienes; sólo las máquinas que mantienen tu cuerpo con vida.

Lo peor que te puede pasar al despertar es que te digan que todo esto será así para siempre.

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