Disponible en: Catalán

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Como ya te conté otro día, durante el primer semestre del curso 2016-17, hice la asignatura Lengua, cultura y sociedad en la UOC. La segunda actividad consistió en participar en un debate en línea en torno a esta pregunta:

¿Hasta qué punto las lenguas son a la vez instrumentos de comunicación y símbolos de identidad?

Terminada la discusión, tuvimos que elaborar un trabajo de entre 1000 y 1200 palabras exponiendo nuestras ideas y conclusiones. Consciente de que planteo temas bastante complejos y polémicos como para llenar muchas más páginas y que, a causa de la limitación lógica de un trabajo académico, no quedan suficientemente desarrollados, aquí te dejo, algo revisado, el resultado.

Cualquier opinión, aportación u objeción a las ideas que en él se exponen será bien recibida, siempre que se centre en el carácter puramente lingüístico del escrito y no en polémicas de tipo político que de él se puedan derivar.

Lengua: Herramienta y Seña

Palma de Mallorca, 4 de diciembre de 2016

Resumen

Partiendo de la doble funcionalidad de las lenguas, como señas de identidad y como herramientas de comunicación, este escrito se adentra en la realidad lingüística de la península Ibérica y las islas Baleares y trata de descubrir cómo han interactuado estos dos aspectos en relación a tres enfoques:

  • La expansión de las 3 lenguas predominantes.
  • Su evolución a lo largo de la historia.
  • Los niveles de identificación del habla: lengua, dialecto e idiolecto.

Considerando la idea de la continuidad dialectal que defienden tanto David Crystal como Jesús Tuson, el autor propone, con respecto a la realidad idiomática de la península en las inmediaciones del primer milenio, la existencia en Hispania de una única lengua común, excepción hecha del vasco y de otras lenguas minoritarias. A continuación, resume la interacción de las dos funciones estudiadas con la expansión del galaicoportugués, el castellano y el catalán, de la que resultan 3 historias muy diferentes. Después de introducir y reflexionar sobre el concepto de idiolecto, el ensayo concluye que conviene encontrar el equilibrio entre el aspecto identitario de las lenguas y su función comunicadora, para garantizar la transmisión de la cultura.

Palabras clave: lenguas, dialectos, idiolectos, pueblos, seña identitaria, comunicación, cultura.

 

Herramienta y seña

Cuando pretendemos escribir con cierto aire académico, conviene evitar hablar de obviedades. Este pequeño ensayo parte de dos afirmaciones que parecen serlo, pero que pueden ser contradictorias:

  • Las lenguas son señas de identidad.
  • Las lenguas son herramientas de comunicación.

Preguntémonos hasta qué punto esto es así: cómo puede el cumplimiento de una de las dos premisas impedir el de la otra y cómo han interactuado estos dos aspectos en el marco geográfico e histórico de la Península Ibérica y las islas Baleares.

 

Al principio fue el caos. ¡Bendito caos!

La franja norte y el ancho sur

Evolución teórica de las lenguas ibéricas desde el año 1000 hasta el 2000. Fuente: Wikipedia.

Los historiadores suelen fijar el origen de las lenguas hispanas al principio de lo que llaman reconquista. Dicen que en las postrimerías del primer milenio, en la franja norte de Hispania convivían seis lenguas: galaicoportugués, asturleonés, castellano, vasco, aragonés y catalán. ¿Tenían los antiguos peninsulares conciencia de lo que hablaban? ¿De ser así, ¿quien fijó las fronteras lingüísticas?

En cuanto al ancho sur peninsular, les basta con 2 palabras: lengua mozárabe. Habría que preguntarse cómo un espacio tan reducido conservaba tal diversidad mientras otro tan vasto permanecía relativamente homogéneo. Podrán responder que, de la lengua del sur, no sabemos nada por falta de fuentes; pero ¿qué fuentes anteriores al año 1000 tenemos que nos permitan demarcar con tanta precisión el ámbito geográfico de las supuestas 6 lenguas septentrionales?

Continuidad dialectal y discontinuidad política

Dice Jesús Tuson:

“El panorama lingüístico del mundo presenta […] continuidades y discontinuidades […] al margen de los cortes establecidos por razones políticas”.1

Tots els camins duien a Santiago. Font: www.camisantjaume.com

¿No será más sensato pensar que ésta fue la realidad lingüística de la península Ibérica, desde la caída del Imperio Romano hasta el advenimiento de la supremacía castellana? ¿Cómo, si no, podrían los peregrinos ampurdaneses hacer el camino de Santiago, sin perderse en un mar de lenguas extrañas? Aprenderían, pueblo a pueblo, las pequeñas diferencias dialectales que fueran encontrando. Igual podemos pensar de un mercader lucense que trajinara mercancías desde Córdoba.

Así, dado que los árabes no imponían su lengua sobre los pueblos conquistados, planteemos la hipótesis de que, al comenzar la ocupación cristiana de al-Ándalus, en Hispania, se hablaría una sola lengua románica con un amplio espectro dialectal, además del euskera al norte, el árabe en las mezquitas y centros de poder musulmanes, el hebreo en las sinagogas y comunidades judías, el occitano en algunos lugares pirenaicos aislados y las hablas minoritarios propias de un territorio rodeado de poblaciones portuarias. Con este escenario, la expansión de los pueblos del norte habría supuesto una fusión dialectal, más que una sustitución lingüística, que daría lugar a nuevas variantes. Sólo la aparición de los territorios nacionales y regionales modernos justificaría las actuales denominaciones y demarcaciones geográficas.

 

Tres coronas, tres lenguas

La fundación de los reinos y demás territorios hispanos fomenta los sentimientos de pueblo, con la lengua propia por seña de identidad. Con los siglos, galaicoportugués, castellano y catalán ganan predominancia, fruto de la supremacía política y económica de sus territorios. Mientras que el vasco sobrevive, asturleonésaragonés casi sucumbirán a la supremacía castellana que llegará a considerarlos dialectos propios.

 

Dos orillas: ¿dos lenguas?

La independencia permitió a los portugueses que su habla fuera aceptada por todas partes con el rango de lengua y no de dialecto del gallego, como habría sido, de haber permanecido Portugal bajo el yugo de Castilla. En cambio, algunos consideran al gallego, que es el habla originaria, dialecto del portugués.

Así, esta lengua perdió su unidad a la hora de normalizar su escritura. El aspecto identitario prevaleció sobre el comunicativo. Los gallegos hablan y escriben gallego y se sienten gallegos; los portugueses, portugués. Los filólogos, queriendo respetar ambas sensibilidades patrias sin renunciar a la evidencia científica de su unidad, han llamado a esta lengua gallego-portugués.

Aun así, la frontera política no ha sido suficientemente estanca como para romper el continuo dialectal de la lengua hablada y los vigueses entienden a sus vecinos de la otra orilla del Miño. La función comunicadora no se ha roto del todo. Por otra parte, basta comparar la música popular en ambas orillas para comprobar que la lengua ha preservado una cultura común.

 

Limpia, fija y da esplendor

Con el lema Limpia, fija y da esplendor, la RAE quiso adoctrinar, no sólo a los españoles hablantes de otras lenguas, haciendo énfasis sobre el supuesto mayor brillo de la castellana, sino también a los de dialectos castellanos diferentes al oficial; limpiarlos de “impurezas” y fijar como norma las formas propias de un área concreta de Castilla.

En todas las lenguas con vocación nacional,

“encontramos un sinfín de adagios que han contribuido a condicionar la forma de pensar colectiva, […] forman parte del programa «educativo» popular y pasan de una generación a otra”2.

El lema de la RAE es un ejemplo que pretende fomentar la convicción de que no hay dialectos castellanos sino hablantes defectuosos. Así, muchos se escandalizan porque haya aceptado recientemente vocablos en su opinión malsonantes como asín y se indignan de pensar que pudiera llegar a autorizar haiga como flexión del verbo haber. De haber sido catalanas, estas dos formas habrían sido toleradas sin más como dialectales.

A pesar de la imposición del castellano, la península Ibérica conserva todavía, un tanto desdibujado, el “continuo dialectal geográfico” del que habla David Crystal cuando explica que, a pesar de que los hablantes de 2 lugares distantes de la Europa románica necesitan de una lengua franca para entenderse, una “cadena de inteligibilidad mutua”3 recuerda el habla común de otros tiempos.

Si escuchas este audio, oirás un fragmento de las Glosas Emilianenses, pronunciadas en castellano del siglo XI, según la web e-ducativa.catedu.es

Te podría haber dicho que es portugués, gallego, leonés, asturiano o aragonés del siglo XI y, a menos que seas un experto lingüista, deberás reconocer que te lo habrías creído.

 

Una lengua de dialectos

El mantenimiento de los privilegios catalanes hasta 1714 permitió la pervivencia de la lengua manteniendo el continuo dialectal en el continente, de norte a sur y de poniente a levante. En las islas Baleares, esta cadena presenta la discontinuidad lógica de la insularidad; además, la aleatoria colonización de las comarcas isleñas por pobladores muy alejados dialectalmente dificulta la definición de isoglosas.

La división histórica del territorio en Principado y los reinos de Valencia y Mallorca, propició la aparición de diferentes sensibilidades nacionales que tienen sus dialectos como símbolo de identidad. La creación en 1983 de la televisión pública catalana y su difusión por toda Cataluña, Comunidad Valenciana y las Islas Baleares supuso una poderosa herramienta de difusión del dialecto estándar y ha favorecido la inteligibilidad entre los catalanoparlantes.

No te pierdas este trabajo audio visual, elaborado por Javier Sánchez, que resume los dialectos de la lengua catalana. Un verdadero esfuerzo de investigación -y también de pronunciación- que es de agradecer.

Fuente: blogdeciencia

 

Idiolectos

Como las lenguas y los dialectos, los idiolectos, “sistemas lingüísticos tal como se presentan en un solo hablante”4, son poderosas señas de identidad que nos definen como tales. Dentro de cada idiolecto podemos encontrar lectos5 o registros dominantes y sumisos. Algunos hablantes son incapaces de evitar emplear el mismo registro grosero en cualquier situación; otros abusan de una habla extremadamente culta, incapaces de charlar coloquialmente. Estos extremos pueden hacer su discurso ininteligible o difícil de escuchar. La elección del lecto adecuado para cada situación resulta una habilidad fundamental para garantizar la comunicación entre hablantes de un mismo idioma.

 

Conclusión: tablas

Una representación algo más coherente que la tradicional de las lenguas ibero y occitano-románicas en la actualidad, donde se intenta representar un cierto continuo dialectal dentro de cada una de las lenguas. Una representación por gradación cromática, sin demarcaciones definidas, habría sido más acertada, en mi opinión. Fuente: wikiwand.com.

La pugna entre las dos funciones consideradas, seña identitaria y herramienta comunicadora, sólo puede terminar en tablas.

Sobrestimar el habla propia y rechazar las otras nos impide hacer llegar, más allá de nuestro círculo, ideas, sentimientos, experiencias y el legado de nuestro abolengo. Decantarnos por una lengua franca ajena nos permite entender mejor el mundo y darnos a entender en él; pero, ¿cómo hacer llegar al mundo la herencia de nuestros antepasados, si eludimos su lengua? Toda cultura tiene rasgos, sombras y matices que sólo se pueden transmitir mediante el habla que le es propia. Cabe encontrar el equilibrio entre ambos aspectos si queremos que dialectos, lenguas e idiolectos sean a la vez portadores y conservadores de la cultura.

 

Notas

 

  1. Jesús Tuson (1994) El llenguatge. “Les llengues” Barcelona: Empúries. (pág. 34).
  2. Jesús Tuson (1994) El llenguatge. “Les llengues i les cultures” Barcelona: Empúries. (pág. 74).
  3. David Crystal (1997) Enciclopedia del lenguaje de la Universidad de Cambridge, ed. española dir. por Juan Carlos Moreno Cabrera. Lenguaje e identidad” [trad. propia]. Madrid: Taurus. (pág. 25).
  4. David Crystal (1997) Enciclopedia del lenguaje de la Universidad de Cambridge, ed. española dir. por Juan Carlos Moreno Cabrera. Lenguaje e identidad” [trad. propia]. Madrid: Taurus. (pág. 24).
    1. David Crystal (1997) Enciclopedia del lenguaje de la Universidad de Cambridge, ed. española dir. por Juan Carlos Moreno Cabrera. Lenguaje e identidad” [trad. propia]. Madrid: Taurus. (pág. 24).

Bibliografía

Crystal, D. (1997) Enciclopedia del lenguaje de la Universidad de Cambridge. “Parte II: Lenguaje e identidad”, ed. española dir. por Juan Carlos Moreno Cabrera. Madrid: Taurus.

Tuson, J. (1994) El llenguatge. “3. Les llengues”; “5. Les llengües i les cultures”. Barcelona: Empúries.

 

Y eso fue todo. Si te ha gustado, me lo dices, y si no, perdices. Me dejas un comentario si quieres y, si lo compartes en las redes sociales, harás que me ponga contento.

Salud y que tengas un buen día.

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