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La 3ª unidad de la asignatura Historia I del grado de Humanidades de la UOC se llama Civilizaciones Afroasiáticas Antiguas y el trabajo que tenía que hacer consistía en sintetizar en 2 páginas los contenidos del material de estudio y de un puñado de lecturas relacionadas, “teniendo en cuenta los siguientes ejes:

  • concepciones del tiempo y del pasado en Egipto, Mesopotamia e Israel;
  • concepciones del poder real en las tres civilizaciones;
  • sentido original y problemática historiográfica de los textos y la iconografía egipcios, mesopotámicos y hebreos.”

Por la limitación de espacio, el estilo me quedó algo seco y telegráfico. Discúlpame si lo encuentras así. Ya sabes cómo me gusta engalanar mis textos con adjetivos, adverbios y expresiones un poco enrevesadas; pero esto es el mundo académico y aquí no van de florituras. Aun así, no pude vencer la tentación de dejar caer alguna y parece que no cayó mal.

Me he tomado la licencia de revisar una vez más la redacción y la he retocado un poco antes de dártela a leer. Ahora ya no cabe, en 2 páginas, pero tampoco espero que me pongas nota.

Los Tres Reyes de Oriente

“Por definición, el pasado no existe. El pasado es la idea que tenemos, que construimos, de la temporalidad anterior a nuestro presente.” 1 Emanuel Pfoh

Durante un buen puñado de milenios, entre el valle del Nilo y las tierras del Tigris y el Éufrates, conviven tres formas de entender el tiempo, el poder y el mundo: la de los egipcios, la de los mesopotamios y la de los hebreos.

Tablilla de marfil de Ábidos representando al faraón Den
Tablilla de marfil, en el British Museum de Londres, que representa al faraón Den golpeando a un enemigo con su maza. (Fuente: Construyendo Egipto)

El faraón egipcio es la divinidad engendrada en el cuerpo de un hombre que, después de muerto, sigue velando por su pueblo. No goza del libre albedrío del rey de los hebreos; a cambio de ser venerado y obedecido, tiene el deber de mantener la maat, el orden justo. Dice Diodoro de Sicilia que era obligación del rey “que hiciera lo que las leyes estipulaban y no lo que a él le pareciera mejor”. 2 (Josep Cervelló; Núria Torras) Tiene contacto directo con la divinidad de la que participa. Conoce a los otros dioses y les consulta sobre el futuro o la conveniencia de una empresa. Manda sobre los ejércitos y hace frente al caos que amenaza sus fronteras. Alza templos y palacios, sobre la piedra de los cuales, un artista anónimo esculpirà su imagen victoriosa golpeando con su maza al ejército vencido, como lo hicieron y lo harán ancestros y sucesores. No es un tirano sino un servidor del pueblo; a él corresponde garantizar el bienestar y el devenir de los días dentro de la rutina que mandan los arquetipos. Tiene poder absoluto sobre las fuerzas naturales; ordena la crecida del Nilo y el río obedece; de hecho, ha seguido creciendo cíclica e imperturbablemente, con esporádicos episodios de insumisión, fecundando con su limo las tierras que anega, hasta el siglo XX, cuando la ingeniería europea lo ha conseguido aprisionar. Hoy el fértil limo se acumula inútil en el fondo de la presa de Asuán, los egipcios usan fertilizantes químicos y los faraones duermen en museos, lejos de su río.

Veles llatines navegant al riu Nil
El rio Nilo a su paso por Asuán (TraveLux Egypt)

Nosotros que hemos bebido de este río por seis mil años
aún tenemos que hallar su fuente escondida.
¿Nace en el oriente como dicen unos?
¿o de las montañas de la luna?
Unos dicen que el Nilo mana del paraíso,
otros que desciende de una nube que cuelga sobre la tierra de Etiopía
o que fluye de las fuentes del sol…
pero, ¿quién puede creerse esos cuentos?” 3
Fountains Of The Sun (1969) 

Con un río así no es extraño “que en toda la larga historia de Egipto no haya testigo de ninguna sublevación popular”.4 (Henri Frankfort)

Dice Heródoto:

Los egipcios (…) han desarrollado unas costumbres y unas leyes contrarias (…) a las de todos los demás hombres (porque el Nilo) es diferente en su naturaleza a todos los otros ríos”5 (Josep Cervelló; Núria Torras)

Castell de Chambord anegat pel riu Cosson
El Castillo de Chambord inundado, a vista de dron. (Le Huffington Post)

Hoy no debemos caer en este fácil determinismo geográfico. Si en lugar de cultivos, el faraón hubiera hecho ubicar los archivos reales o factorías de papiros al borde del río, su credibilidad habría salido bastante maltrecha. Ahora, junto a los ríos, tenemos fábricas, palacios y museos y miramos boquiabiertos cómo los ríos reclaman su lecho. Los egipcios, más previsores, levantaban los palacios y los templos sobre colinas y los centros de producción lejos del Nilo.

Las fuentes egipcias no narran la historia: la rememoran. No hay sucesos, sino repeticiones arquetípicas de lo que hicieron los dioses en el Sep Tepy, en el tiempo primordial. Todo lo que pasa hoy no es digno de ser recordado si no nos devuelve al origen primigenio. Las derrotas se visten de victorias, no por propaganda, como harán los romanos y como solemos hacer nosotros, sino como actualizaciones de los míticos hechos de los dioses, de arquetipos iniciáticos.

Lluita entre Horus (dreta) i Seth (esquerra). (Font: www.unc.edu/courses)
Lucha entre Seth y Horus. (University of North Carolina)

No sabemos si un faraón fue valiente o cobarde; todos ellos son Horus, el dios halcón hijo de Osiris, el dios que muere y renace cada año con la crecida del Nilo y a la coronación de cada nuevo faraón. Así relatan la historia los egipcios: repitiendo el mito de la lucha cósmica contra el caos, sin un hilo conductor que nos permita recomponer los hechos; sin detalles superfluos que disciernan los hechos presentes de los pasados ​​y de los venideros, la victoria de hoy de aquella primera en que Horus venció a Seth. La historia política y militar del Egipto faraónico es una sucesión de retornos arquetípicos de esta gesta; un ciclo de remakes con un solo protagonista, sin actores secundarios y con la actuación estelar esporádica de alguna deidad animal.

El rey mesopotámico no es tan afortunado como el faraón. El Tigris y el Éufrates, a pesar de ser dos buenos ríos, no tienen la constancia de su primo africano y sus valles están sometidos a los caprichos de la Naturaleza. Esto moldea el carácter de sus gentes y el rol de sus monarcas.

“Mientras que el egipcio contempla el cosmos como algo inmutable, estable y seguro, el mesopotámico lo contempla como algo más sujeto al capricho de las circunstancias. En esto radica la diferencia entre el optimismo egipcio y el pesimismo mesopotámico”.6 (Josep Cervelló; Núria Torras)

Este monarca tiene la misma responsabilidad hacia su pueblo que el faraón, pero le falta el poder divino para gestionar a voluntad las fuerzas naturales. El rey del creciente fértil no es dios sino un gran hombre “investido por los dioses de poderes políticos y cósmicos” 7 (Josep Cervelló) que los utiliza para garantizar que el desorden primitivo no se enseñoree del presente. Su tarea primera es mantener el orden creado por los dioses y expandirlo sobre la oscuridad que rodea el mundo; proteger el cosmos civilizado y fértil del caos bárbaro y estéril que reina en el exterior y que pugna por atravesar las fronteras; el ser humano de los extranjeros a los que hay que conquistar, esclavizar y asimilar a la cultura del imperio. A diferencia del faraón, no tiene línea directa con los dioses; son los sacerdotes quienes leen los presagios en las vísceras o en las estrellas y le informan de la voluntad divina.

A pesar de su poder absoluto, está sujeto al juicio de sus súbditos, al qué dirán de él cuando no esté entre los vivos. Así, la historia de los reyes sumerios, acadios y asirios nos ha llegado con más detalle que la de los faraones. Los escribas mesopotámicos son más precisos y críticos con sus monarcas que sus colegas egipcios. Su discurso, mítico en la concepción arquetípica del tiempo, tiene cinceladas logicistas al relatar los hechos y derrotas de sus grandes hombres cuando, difuntos y carentes del poder eterno de los reyes del valle del Nilo, no pueden ya castigar el atrevimiento del cronista. La escritura no tiene, sin embargo, una función historicista ni propagandista sino mágica.

“Estos textos tenían valor en sí mismos: por el mero hecho de existir y de decir lo que decían, hacían realidad su contenido”. 8  Josep Cervelló

Un ejemplo es el Código de Hammurabi, que consagra la ley más famosa de la historia,

Estela d’Hammurabi
Estela de Hammurabi en el museo del Louvre (Sàpiens)

la del talión: si un hombre superior deja tuerto otro hombre superior, lo dejarán tuerto; si mata a una mujer superior, que maten a la hija del hombre; si la mujer es plebeya, pagará treinta siclos de plata, si la mujer es esclava, pagará veinte.

“Soy Hammurabi, noble rey. No he sido descuidado ni negligente hacia la humanidad, cuyo cuidado me concedió el dios Enlil y cuyo pastoreo me encargó el dios Marduk“.  (Yuval N. Harari)

Por esta fuente nos podemos hacer una idea de la sociedad babilónica y del concepto que de sí mismo tiene su monarca.

Por el contrario, la historia sagrada de los hebreos relata con sospechosa precisión la sucesión temporal de los acontecimientos y las genealogías de los reyes -dotados del libre albedrío que los independiza de la voluntad divina, carentes de poder espiritual y no siempre piadosos-, jueces, sacerdotes, prohombres y mujeres del pueblo judío, pero con el mito como leitmotiv omnipresente durante toda la narración.

El Antiguo Testamento parte de una premisa que lo invalida como fuente histórica fiable, aún aceptando como tales los textos mitológicos: la presunción de que, de entre todos los pueblos, razas y culturas del mundo, el único dios del universo sólo acogerá en el paraíso al pueblo de Israel, con quien ha pactado una alianza. Son más creíbles las deidades animales de la mitología egipcia o la predilección de los dioses del panteón griego para aquellos humanos que los veneran; pero no quedan hoy muchos feligreses de estas dos creencias y sí en cambio muchos creyentes sionistas y cristianos que tienen las escrituras por dogma y necesitan legitimar su fe con pruebas científicas; dar un aire logicista al discurso mítico-religioso.

La historia del pueblo hebreo se ha escrito con la Biblia por bandera, empleada políticamente para forjar un sentimiento de nación judía que ha conducido a la creación del Estado de Israel.

En las postrimerías del siglo XX, un puñado de investigadores –Lemche, Thompson, Davies y Whitelam– integrantes de la llamada Escuela de Copenhague, plantean la incompatibilidad del discurso mítico bíblico con el discurso lógico que merece la historiografía moderna y declaran al Antiguo Testamento fuente no apta para el estudio del periodo histórico al que hace referencia: la gestación del pueblo y del reino de Israel, entre los siglos XII y X aC. Estos textos fueron redactados mucho más tarde por religiosos judíos, “de acuerdo con el contexto persa y helenístico de los siglos V a II aC” 10  (Emanuel Pfoh) en que vivieron, en base a una tradición mitológica transmitida oralmente, como había hecho Hesíodo en su Teogonía, en la Grecia del siglo IX aC.

“Esta literatura sólo es fuente histórica en tanto que pertenece al período histórico en que fue escrita, no por los eventos a los que parece hacer referencia”.11 Emanuel Pfoh

Sirve, pues, para conocer aspectos de la época de los autores, pero no de la de sus protagonistas.

“Podemos leer la Biblia (…) como literatura (…), pero (…) que los que la escribieron la hayan creída verdadera, no nos permite a nosotros tomarla de la misma manera”. 12 Emanuel Pfoh

No se trata de negar la religión, sino de entender que esta Historia en mayúsculas que predica, no puede prevalecer sobre las múltiples historias resultantes de las diferentes interpretaciones posibles sobre el estudio historiográfico de un mismo hecho del pasado.

“Las verdades históricas pertenecen a los que continuamente reinterpretan el pasado desde un presente siempre cambiante”. 13 Emanuel Pfoh

Hallan la referencia más antigua de Jerusalén en un documento extrabíblico
Papiro del siglo VII aC hallado en Judea que contiene el nombre de Jerusalén (National Geographic)

Historia y teología deben seguir caminos separados. La primera se debe apoyar en otras ramas de la ciencia, como la arqueología, la epigrafía o la paleografía; la segunda en el estudio de las escrituras antiguas que considera sagradas. Sólo cuando las evidencias científicas confirman la veracidad de un hecho podemos considerarlo histórico.

Las civilizaciones afroasiáticas antiguas adoran a dioses identificados con el sol, la luna, la tierra, los ríos, los animales… ¿Idolatría? Su discurso mítico es una metáfora mediante la cual alaban a la Naturaleza.

Hoy usamos un discurso lógico para idolatrar modelos imaginados: la economía, el capitalismo, la bolsa… y perjudicar a los ríos, al mar, al aire, a las bestias, a los hombres… ¿Cuál de estas culturas utiliza un discurso más lógico?

 

 

Notas

  1. Emanuel Pfoh (2001) Algunas Consideraciones historiográficas para la historia de Israel en la antigua Palestina. (Pág. 2) Materiales didácticos de la UOC. Vuelve al texto
  2. Josep Cervelló Autuori; Núria Torras Benezet Civilizaciones afroasiáticas antiguas. (Pág. 21) de Diodoro de Sicilia. Materiales didácticos de la UOC. Vuelve al texto
  3. Mohee, Ahmad (publicat per:). Fountains Of The Sun, River Nile Documentary 1969. YouTube  Vuelve al texto
  4. Henri Frankfort (1981) “La Autoridad del Rey” (pág. 2) Reyes y dioses: Estudio de la religidn del Oriente Proximo en la Antigüedad como integración dela sociedad y la naturaleza Madrid, Alianza Editorial (Alianza Universidad, 308 ). Vuelve al texto
  5. Josep Cervelló Autuori; Núria Torras Benezet Civilizaciones afroasiáticas antiguas. (Pág. 19) de Diodoro de Sicilia (s.I aC) Materiales didácticos de la UOC. Vuelve al texto
  6. Josep Cervelló Autuori; Núria Torras Benezet Civilizaciones afroasiáticas antiguas. (Pág. 37) Materiales didácticos de la UOC. Vuelve al texto
  7. Josep Cervelló Autuori Aspectos de la civilización mesopotámica: Realeza, religión, literatura, urbanismo y arte en los imperios neoasirio y caldeo (ss. X a VI aC). (Pág. 3) Materiales didácticos de la UOC. Vuelve al texto
  8. Josep Cervelló Autuori Aspectos de la civilización mesopotámica: Realeza, religión, literatura, urbanismo y arte en los imperios neoasirio y caldeo (ss. X a VI aC). (Pág. 2) Materiales didácticos de la UOC. Vuelve al texto
  9. Yuval Noah Harari (2013). De animales a dioses: Breve historia de la humanidad. (Pág. 100): Hammurabi (siglo XVIII aC) Código de Hammurabi. Barcelona: Penguin Random House Grupo Editorial, 2014. Vuelve al texto
  10. Emanuel Pfoh (2001) Algunas Consideraciones historiográficas para la historia de Israel en la antigua Palestina. (Pág. 2) Materiales didácticos de la UOC. Vuelve al texto
  11. Emanuel Pfoh (2001) Algunas Consideraciones historiográficas para la historia de Israel en la antigua Palestina. (Pág. 12) Materiales didácticos de la UOC. Vuelve al texto
  12. Emanuel Pfoh (2001) Algunas Consideraciones historiográficas para la historia de Israel en la antigua Palestina. (Pág. 10) Materiales didácticos de la UOC. Vuelve al texto
  13. Emanuel Pfoh (2001) Algunas Consideraciones historiográficas para la historia de Israel en la antigua Palestina. (Pp. 2-3) Materiales didácticos de la UOC. Vuelve al texto

Bibliografia

Cervelló Autuori, Josep. Aspectos de la civilización mesopotámica: Realeza, religión, literatura, urbanismo y arte en los imperios neoasirio y caldeo (ss. X a VI a.C.). Materials didàctics de la UOC.

Cervelló Autuori, Josep; Torras Benezet, Núria. Civilitzacions afroasiàtiques antigues. Materials didàctics de la UOC.

Frankfort, Henri (1981). Reyes y dioses: Estudio de la religión del Oriente Proximo en la Antigüedad en tanto que integración de la sociedad y la naturaleza. Madrid, Alianza Editorial (Alianza Universidad, 308).

Harari, Yuval Noah (2013). De animales a dioses: Breve historia de la humanidad. Barcelona: Penguin Random House Grupo Editorial, 2014.

Hussein, Walaa (6 de març de 2014) Egypt faces drinking water shortage because of Nile pollution. (article en línia) Egypt pulse. (Data de consulta: 21 de juny de 2016)
< http://www.al-monitor.com/pulse/originals/2014/03/egypt-nile-pollution-drinking-water-shortage.html#ixzz4Cf9gKLaa >

Liverani, Mario (1995). El Antiguo Oriente. Historia, sociedad y economía. “Israel”. Barcelona: Crítica.

Mohee, Ahmad (publicat per:). Fountains Of The Sun, River Nile Documentary 1969. (vídeo en línia) You Tube. (Data de consulta: 21 de juny de 2016)
< https://www.youtube.com/watch?v=_5U9ko2x07Q&index=2&list=PLB651C9FB97A6B1E4 >

Pfoh, Emanuel (2001) Algunas consideraciones historiográficas para la historia de Israel en la antigua Palestina. Materials didàctics de la UOC.

VideoZoom (editor) (20 de març de 2015) La presa de Asuán. (vídeo en línia). You Tube. (Data de consulta: 21 de juny de 2016)
< https://www.youtube.com/watch?v=awX6I_eaNqA >

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