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No podemos saber cómo piensa un griego, pero sí a qué huele su cocina.

Entre noviembre y diciembre de 2015, antes de emprender la aventura de estudiar Humanidades, me apunté al seminario organizado por la UOCGrecia ayer y hoy“, dirigido por Roberto Andrés Soto Ayala. Tuve el placer de introducirme en la historia y el presente de esta pequeña gran nación. Y aquí tienes el resultado: mi trabajo final, donde traté de sintetizar todo lo aprendido de las interesantes lecturas y la muy recomendable película1 propuestas. Para hacer algo más comprensible mi escrito, te cuento un poco de qué fue la cosa:

El pueblo griego ha conservado, a pesar de haber subsistido sin territorio propio durante casi 400 años2, los principales rasgos del fenómeno helenoLos griegos han preservado la lengua y la cultura propias, habitando como extranjeros la tierra de los ancestros, actualmente Turquía, la mayoría de ellos en la antigua capital del Imperio Romano, Constantinopla, ahora llamada Estambul.

1) “Un Toque de Canela”; indispensable, si te gusta el cine mediterráneo o el gastronómico.
2) Desde la caída de Constantinopla a manos de los turcos (1453) hasta su independencia (1830).
3) Lengua y cultura propias, sentimiento de herencia del Imperio Romano, cristianismo ortodoxo, apego a la familia, asimilación como propios de aspectos de otras culturas …

Lógos kaí Kouzína

El arte que emana de la boca del hombre y el que penetra en ella se dan cita en los campos de Troya.

Príamo suplica a Aquiles ante el cuerpo de Héctor (s. V a.C.)
Príamo y Aquiles ante el cuerpo de Héctor | Fuente: artelenguayliteratura.wordpress.com

Bajo la tienda de Aquiles, de la boca de Príamo fluye un sabio discurso, que será contestado por el campeón heleno con la entrega del cuerpo inerte de su hijo Héctor y con una invitación a manteles. Λόγος καί κουζίνα;1 verbo y cocina. El arte que emana de la boca del hombre y el que penetra en ella se dan cita en los campos de Troya, bajo la tienda de Aquiles, como lo harán a lo largo de la historia de Grecia hasta nuestros días.

De la lengua de los griegos nacen las artes y las ciencias que conforman el saber de Europa: historia, tragedia, geometría, filosofía, medicina… Heródoto, Esquilo, Pitágoras, Sócrates, Hipócrates… Para el padre de la medicina, el arte de combinar alimentos es el preludio, de la medicina, como el arte de combinar palabras lo es de la tragedia, la retórica o la filosofía. Cocina, medicina y palabra. Una de tantas tríadas con las que explicar el fenómeno griego.

Tradición helena, vocación romana y religión cristiana conforman la base triangular sobre la que descansa el helenismo. El triángulo, forma geométrica perfecta, estudiado y definido hasta el más mínimo detalle por Pitágoras, es adoptado por los padres de la Iglesia como símbolo de la divinidad, única pero encarnada en tres personas.

Nave bizantina aparejada con vela latina
Nave bizantina aparejada con vela latina | Fuente: wikipedia.org

De triángulos inunda el mar Egeo y más tarde el Mediterráneo entero el general Belisario en su empeño por reunificar el Imperio. La vela triangular permite ceñir, navegar contra viento, y sustituye progresivamente a la cuadra por su mayor velocidad y maniobrabilidad. Gracias al triángulo, la flota bizantina domina el Mare Nostrum y se lo arrebata a los vándalos. A la vela de tres puños, de origen incierto pero documentada por vez primera en la Alejandría helenística del siglo I a.C. e introducida en el Mediterráneo por Bizancio, curiosamente la conocemos como vela latina ¿paradoja de la etimología, paradigma de la indiscutible latinidad del Imperio Romano de Oriente o simple deformación de “la trina”?

El griego escudriña el universo con la misma pasión con la que saborea su cena y, desde su cocina, contempla el devenir de la historia.

Especias
En Asia, descubre el griego las especias | Fuente: republica.com

El dominio del arte de navegar facilita el comercio con Oriente a través del mar Rojo y el océano Índico. En Asia, descubre el griego el sabor y el olor de las especias y no duda, abierto siempre a lo nuevo, en reclamarlas para sí y hacerles un hueco en su despensa. No podemos saber cómo piensa un griego, pero sí a qué huele su cocina. Pimienta, canela, nuez moscada… todo un universo de aromas. Dice Vassilis Iakovides en “Un Toque de Canela” que la palabra gastrónomo incluye astrónomo y el griego practica con igual maestría ambos oficios. Sabemos también a qué huele su tierra; no tenemos más que oler la nuestra. Romero, tomillo, menta… La cocina griega compendia, como toda su cultura, ingredientes autóctonos y alóctonos. A la vid, el olivo y el trigo, pilares de su gastronomía, añade hierbas de la maquia mediterránea, especias de más allá del Mar Arábigo y la sal de su mar que es también el nuestro. La sal, que no vemos aunque sabemos que está ahí, como sabemos que ya no existe el astro que observamos en el firmamento. El griego escudriña el universo con la misma pasión con la que saborea su cena y, desde su cocina, contempla el devenir de la historia.

La gastronomía fue el séptimo arte mucho antes de que lo fuera el cine.

Platos típicos de la cocina tradicional griega
La cultura de un pueblo se transmite en sus cocinas | Fuente: safradebri.blogspot.com.es

La cultura de un pueblo se transmite en igual grado en sus cocinas que desde sus aulas, y se asimila tanto por el paladar como por el oído y la vista. La gastronomía fue el séptimo arte mucho antes de que lo fuera el cine y debería estudiarse en las escuelas para preservar esa parte consustancial de la herencia de los pueblos que concierne al sentido del gusto. Homero estaría de acuerdo. Fanis Iakovides lo sabe y circunscribe su universo particular a la cocina familiar. Heredero del saber de su abuelo Vassilis, cultiva el helenismo desde los fogones, abrazando los sabores del enemigo ancestral: el turco invasor que osa llamar İstanbul a su Κωνσταντινούπολη2 natal, de la que le obliga a partir. En la cocina de los Iakovides se habla la lengua de Bizancio y la del Imperio Otomano, como antaño se habló en Constantinopla la de Roma, sin que ello merme un ápice su convicción helena.

Constantinopla bien vale una lágrima, pero no la fe de los ancestros.

Santa Sofia o Hagia Sophia
Santa Sofía, Estambul | Fuente: elbuhoentrelibros.blogspot.com.es

Un Toque de Canela” o “La Sal de la Vida” -el castellano no admite el juego de palabras de Πολίτικη Κουζίνα3– es un banquete condimentado con una muestra de los ingredientes más representativos del helenismo moderno. Ser griego no implica habitar el exiguo espacio al que ha quedado confinado el Estado Heleno. Savvas, el padre de Fanis, lo define perfectamente: “no somos turcos; somos griegos de Estambul“. El regreso a la madre patria es decepcionante para un griego que ha vivido en la ciudad más bella del mundo. “La Grecia que nosotros imaginábamos era más bonita que la que encontramos cuando llegamos”. Pero hay dos cosas más importantes para un griego de Estambul que su ciudad: su familia y su religión. Savvas es tentado a quedarse, renunciando a su credo pero, como dice su esposa Soultana, “somos griegos ortodoxos“, lo que no deja de ser una redundancia. Apostatar del cristianismo habría sido para este griego sin patria desprenderse de una parte sustancial de su esencia, como renegar de su lengua o renunciar a su familia. Constantinopla bien vale una lágrima, pero no la fe de los ancestros.

Su vida se escurre calentando fogones y contemplando estrellas, donde perviven tejiendo constelaciones sus mitos ancestrales.

George Corraface en Un Toque de Canela
Fanis Iakovides paseando por Estambul | Fuente: maitegarcianieto.com

Fanis lo ve de otro modo: “para los turcos somos griegos y para los griegos somos turcos“. Pero le importa poco ese estigma. Sin ser un patriota a la usanza, es tal vez el más griego de los griegos. Su vida se escurre calentando fogones y contemplando estrellas, donde perviven tejiendo constelaciones sus mitos ancestrales. No necesita “saber dónde han luchado los griegos para convertirse en un patriota”, como aconseja el oficial de policía a su padre. No precisa “meterse en la cabeza a los héroes griegos” para “desarrollar su sentido de la patria y… (su) orgullo étnico”, como recomienda su maestra. Le basta con saber lo que comían y cocinarlo para los suyos, con un toque de canela prestada de Oriente.


1) Logos kaí kouzína: Palabra y cocina.
2) Konstantinoúpoli: Constantinopla.
3) Polítiki Kouzína: Cocina Política / Cocina de la Ciudad.


Puedes ver Un Toque de Canela completa pulsando aquí.

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