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Publicado en el Diario de Mallorca de 15 de marzo de 2014

 

Palma de Mallorca, 11 de marzo de 2014.

Diciembre de 1975. A sus 10 años, Andrew observa los peces de colores de un acuario en la consulta de su dentista en Rockport, Massachusetts. Asume que su lugar es el océano y que están deseando volver a él.

Enero de 2005. Tiendas de animales de todo el Mundo reciben una carta que dice: «Estimados clientes, a causa del tsunami que el pasado 26 de diciembre asoló las costas del Océano Índico y hasta que se normalice la actividad pesquera en la zona, nos vemos obligados a interrumpir el suministro de peces de acuario«. Lo que para el hombre es un desastre sin precedentes para el frágil ecosistema del arrecife coralino supone una efímera tregua.

Lo que para el hombre es un desastre sin precedentes para el frágil ecosistema del arrecife coralino supone una efímera tregua.

El tráfico de animales salvajes es, junto con armas y drogas, el comercio que más dinero mueve en el Mundo. Se calcula que al año se venden 20 millones de peces tropicales, 5 millones de reptiles, 4 millones de aves y 50 mil primates (UNEP 1996. WWF 1996). El pez es el tercer «animal de compañía» más apreciado -si aceptamos como tal a alguien que da compañía pero no la recibe-, sólo superado por gatos y perros. Esta popularidad se debe a su bajo coste y al efecto terapéutico que produce su contemplación. El 95% de los peces de acuario son capturados en estado salvaje.

El 95% de los peces de acuario son capturados en estado salvaje.

En 2003, millones de espectadores vieron, pero no entendieron,  Buscando a Nemo que, lejos de difundir el mensaje que pretendía, disparó las ventas mundiales del pez payaso, convirtiéndolo en el tercer pez de acuario más solicitado. Este pomacéntrido vive en simbiosis con las anémonas venenosas de los arrecifes coralinos de los océanos Índico y Pacífico a las que facilita alimento y limpia con su aleteo, evitándoles infecciones bacterianas. Éstas, a cambio, le ofrecen protección, dificultando su captura. (Vídeo de National Geographic)

La pesca masiva del pez payaso ha supuesto la desertización de vastas áreas de fondos coralinos. Los pescadores utilizan cianuro para aturdirlos y obligarlos a abandonar su refugio para luego reanimarlos en aguas limpias. El resto de la fauna afectada por el veneno sencillamente no despierta. Más de 10 peces de otras especies mueren por cada pez payaso capturado y sólo 1 de cada 10 llega con vida a su destino. De los ejemplares muertos por la ineptitud de sus compradores no hay estadísticas. Suponiendo un porcentaje similar, podemos deducir que por cada pez payaso que adorna la pecera de un “amante” de los animales se ha masacrado un millar de congéneres. Si la vida media de este íctido es de 5 años podemos calcular la frecuencia del genocidio. Un precio muy alto para una terapia anti-estrés. Relajarse contemplando a los supervivientes del holocausto está de moda.

Relajarse contemplando a los supervivientes del holocausto está de moda.

Andrew Stanton ideó Buscando a Nemo en honor a los peces de su dentista. Muchos espectadores carecieron del coeficiente intelectual suficiente para comprender que Nemo no fue precisamente salvado por el intrépido buzo. Si eres uno de ellos probablemente no habrás llegado al final de este artículo o no lo habrás entendido. Te justificarás arguyendo que tus peces, casualmente los tuyos, son parte de ese 5% criado en cautividad, como si la estirpe justificara al esclavo. ¿En qué siglo vives? Sólo intenta pasar por la vida sin convertir la de los demás seres en un infierno o, dicho de otro modo, mira por donde pisas.

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